martes, 9 de marzo de 2010

2012, ¿FIN DEL MUNDO?

Por:

Lic. Lennys G. Tejada Betancourt

Coincidencialmente, después de la presentación mundial de la taquillera película titulada “2012”, cuya idea de fondo sostiene la destrucción del Planeta para ese año, se han ido desatando una serie de fenómenos naturales que se han interpretado como preámbulo de esa tesis.

Un letal terremoto en Haití de 7.0 grados en la Escala de Richter; otro sismo devastador en Chile de 8.8 grados; un tsunami que se desplazó hasta las costas de Rusia; otros movimientos telúricos en los entornos de Taiwán, etc.

Todos estos fenómenos han inyectado un miedo sutil en las diferentes esferas sociales que, de no ser bien orientado podría entenderse que estamos en la parte introductoria de un gran desastre mundial que nos espera en el año 2012. Por tal motivo, quisiera hacer algunas acotaciones al respecto.

El miedo es una realidad que nos embarga a todos los seres humanos cuando reflexionamos a profundidad sobre el futuro que desconocemos. No obstante, atemorizarse por predicción del fin del mundo es reflejo de desconocimiento e ingenuidad.

En diversas ocasiones algunos falsos profetas han aparecido anunciando el día y la forma en que se ha de destruir este maravilloso Planeta que el Señor nos regaló. Los cristianos estamos muy bien documentados, gracias a los textos bíblicos, de que nadie sabe cuándo llegará el fin del mundo. Fue el mismo Jesucristo quien afirmó que “todo lo referente a ese día y a esa hora, no lo sabe nadie, ni los ángeles de Dios; ni siquiera el Hijo de Dios; sino que solamente lo sabe el Padre” (Cf. Mt 24, 36).
Sin embargo, Jesús habla de que existen algunos signos que insinuarán correctamente la cercanía del Día del Juicio Final. Entre las señales de las que él habla se destacan dos:

1. El Evangelio será predicado por todo el mundo.

2. El pueblo de Israel reconocerá a Jesús como Mesías y entrará a formar parte de la Iglesia.

Si alguien quiere saber cuándo se aproxima el fin del mundo debe saber leer los signos de los tiempos. Es decir, cuando veamos que “la Buena Nueva del Reino sea proclama por todas partes del mundo, para que la conozcan todas las naciones, entonces es que está cerca el fin del mundo” (Mt 24, 14). O, cuando escuchamos al pueblo de Israel gritar “bendito el que viene en nombre del Señor”(Mt 23, 39) y reconozcan a Jesús como verdadero Mesías, Hijo de Dios, entonces es que ya está cerca el Día del Juicio.

Por tanto, los terremotos, huracanes, tsunamis, etc., de estos días, no anuncian otra cosa que el cobro de cuentas de la Madre Naturaleza por los abusos cometidos contra ella.

El autor es filósofo,
Dir. del Curso de Ciencias Religiosas