viernes, 30 de abril de 2010

Lo que descubrieron en la tumba de Jesús

Lo que descubrieron en la tumba de Jesús

Por:
Lic. Lennys G. Tejada Betancourt

Tras el relato de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, se cuenta que entre los Apóstoles el ambiente se tornó turbio, ya que, cuando arribaron al sepulcro aquella mañana del Domingo, pensaron que se habían robado el cuerpo de Jesús.

No obstante, en aquel momento se produjo un descubrimiento que despejó la idea del robo del cuerpo. El nombrado “Discípulo Amado” intuyó y percibió los primeros indicios de la Resurrección en los objetos hallados.

Según el Evangelio sabemos que lo único que había allí para ver eran las vendas y demás fajas mortuorias usadas para envolver el cadáver. De acuerdo con lo relatado en el Evangelio de Juan 20, 5-8, esas fajas estaban: unas tiradas en el suelo, y otras dobladas en alguna parte de la tumba. Entonces, qué de especial había en aquellas piezas que provocaron que el “Discípulo Amado” viera y creyera.

Los cuatro evangelistas concuerdan con que el cuerpo de Jesús al momento de ser sepultado lo envolvieron en una “sidon”, palabra griega que significa “lienzo” o “sábana”. La segunda prenda que vieron los discípulos fue el “sudario”.  El nombre viene de la palabra sudor, y era un trapito o pañuelo utilizada por los judíos para secarse el sudor. Ahora bien, cuando una persona moría se acostumbraba a tomar el sudario que había utilizado en toda su vida para cerrar la boca del difunto. Se doblaba el sudario en diagonal, se le colocaba debajo de la mandíbula y se le amarraba fuertemente de la parte superior de la cabeza.
  
La versión original del texto da ha entender que al encontrar la sábana donde había estado envuelto el cadáver de Jesús, estaba desinflada, como si se hubiera “volatizado”. Las mortajas fúnebres habían caído por su propio peso en el mismo lugar y de la misma forma en que había estado el cadáver. De igual manera, el sudario conservaba su forma enrollada y ovalada, sin desatar, como si siguiera envolviendo el rostro de Jesús.

Al ver esto Pedro no cree, pero el “Discípulo Amado” sí cree. ¿Por qué? Sencillamente porque el único que estaba en el pie de la cruz había sido aquel discípulo, era él quien sabía cómo habían dejado el cuerpo de Jesús y, descubrió que el cuerpo no había sido movido sino abstraído de las sábanas.
   
El autor es filósofo,
Dir. del Curso de Ciencias Religiosas
lennysgt85@hotmail.com
 

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