jueves, 5 de agosto de 2010

El Acto Penitencial de la Iglesia.

Hoy en la formación de los misioneros de Jesús de la república dominicana el Padre Nicolás Dominguez hablo sobre el acto penitencial de la iglesia y mientras el hablaba meditaba en las palabras de la misma por que es cierto que la rezamos no la oramos, hay circunstancias en las que se escucha como si quisieramos acabar rápido para marcharnos de inmediato a la casa o a los quehaceres del diario vivir. pero hoy los animo a que miremos un poco esta oración y que meditemos en ella y a lo mejor aprendamos a no rezarla sino a vivirla. 



ACTO PENITENCIAL (CONFESIÓN GENERAL)

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Golpeándose el pecho, decimos:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Luego proseguimos:
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles y a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios nuestro Señor.



¿Cuáles son los frutos de este acto penitencial? En primer lugar, como hemos mencionado, perdona los pecados veniales. En segundo lugar, nos hace dignos de poder estar ante el Señor, de poder recibir la comunión. Y como consecuencia de estos dos frutos, y es lo que más tenemos que valorar, nos ayuda a mantenernos en una continua limpieza de nuestra alma. Transforma y regresa nuestra alma a su estado puro del día del bautismo o de la primera comunión. El alma que cada día hace con conciencia este acto penitencial es un alma totalmente entregada, totalmente encauzada y enfocada a Dios nuestro Señor.
Cuentan, en broma, que un señor tenía un coche muy antiguo con gran cantidad de kilómetros recorridos.

 Quería venderlo pero nadie se lo compraba. Un amigo suyo le sugiere que recorra, marcha atrás, todos los kilómetros hasta que el medidor marque cero y entonces lo podrá vender como nuevo. El señor se animó y siguió todas las instrucciones. Después de algunos meses se encontró nuevamente con su amigo quien le preguntó si pudo vender el coche. Y el señor le contestó: “¿para qué lo voy a vender, si me quedó como nuevo? mejor lo sigo usando yo”.
Esto, por supuesto, es una broma pero nos puede ayudar a entender lo que pasa en nuestra alma después de cada acto penitencial. Cada día volvemos a ser como nuevos, cada día nuestro corazón vuelve a estar totalmente limpio, totalmente enfocado, totalmente dedicado a Dios nuestro Señor.
No restes importancia a este acto, no estés distraído, no lo veas como simple requisito al inicio de la misa o para hacer después las lecturas. Valora el fruto, el gran milagro que se obra en esos momentos en tu alma cuando con sinceridad pones tus faltas en manos de Dios, cuando reconoces esas actitudes desviadas que Dios no quiere para ti. Ten la certeza de que Él te perdona, y de que sales de la santa misa con el alma totalmente limpia de tal manera que te mantienes con la integridad de tu bautismo, de la primera comunión. Habrá habido malas experiencias, habrá habido caídas el día anterior pero tu alma vuelve a encontrarse como nueva ante Dios nuestro Señor, digna de poder recibir a Cristo.

Para poder recibir a Cristo tenemos que estar limpios como acabo de decir, pero recuerden que tiene que ser de corazón para que pueda funcionar por que de lo contrario no funcionara, recuerden que podemos engañar a los demás, pero que a Dios nadie lo puede engañar.


oremos.
oh, Dios tu que hiciste al hombre, danos la capacidad de poder entender que somos pecadores y que tenemos errores, desperfectos y situaciones en nuestras vidas que ameritan de tu gracia, ayudanos a reconocer cuando cometemos pecados, para alcanzar la plenitud de tu gracia. 
Amen

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