jueves, 6 de junio de 2013

Un carisma es una Gracia de Dios

Padre Pío, Un Santo de Un Gran Carisma
Por carisma siempre se ha entendido el término paulino de “gracias especiales llamadas "carismas" mediante las cuales los fieles quedan "preparados y dispuestos a asumir diversas tareas o ministerios que contribuyen a renovar y construir más y más la Iglesia" (LG 12; cf. AA 3). 
Extraordinarios o sencillos y humildes, los carismas son gracias del Espíritu Santo, que tienen directa o indirectamente, una utilidad eclesial; los carismas están ordenados a la edificación de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo.” 

Un carisma por tanto es una gracia especial que el Espíritu Santo dona para el bien de la Iglesia. No existe una clasificación de carismas y así los hay de diversos tipos . Pero los elementos esenciales que los conforman serán siempre los dos siguientes: provienen del Espíritu Santo y se dan para la edificación de la Iglesia. 

De esta definición parten tres grandes aplicaciones que conviene conocer para evitar confusiones en el momento de estudiar los carismas dentro de la vida consagrada: el concepto de carisma en cuanto tal, la concepción de la vida consagrada como un carisma para la Iglesia y el carisma específico de cada Instituto o congregación religiosa. 

Un carisma no está necesariamente ligado a la fundación de una congregación religiosa. Se dan casos de hombres y mujeres que poseen un carisma especial para la predicación, para aconsejar a las personas, para conocer y transmitir a Dios, pero que no necesariamente hayan fundado una congregación religiosa.
 Por Humberto Fernandez 
Por otro lado, la misma vida consagrada se entiende como un don del Espíritu para el bien de la Iglesia: “La vida consagrada, enraizada profundamente en los ejemplos y enseñanzas de Cristo el Señor, es un don de Dios Padre a su Iglesia por medio del Espíritu.” Y por último, es necesario considerar el carisma específico de cada congregación o instituto de vida consagrada, centrándose nuestra atención en el presente estudio en esta última acepción del término.
Entonces podemos decir que los carismas son Gracias que vienen como Frutos del Espíritu Santo para ejercitar, fortalecer y nutrir la Iglesia de Cristo, siendo así que estos no son adquiridos mediante ninguna otra vía que no sea el propio Espíritu, entonces debemos cuidarlos y ponerlos al servicio de Dios en la Iglesia y la comunidad.

Es un poco complejo hablar del tema sin citar que las pernas tienden a confundirse con la Gracia de un Carisma y la acción del mismo en la propia persona y en la vida pastoral.

Hemos visto casos en los que los carismas son usados para beneficio propio de personas e instituciones, ya sea porque la persona que lo posee esta ligada a otras que ven su carisma como "una moneda de oro" y solo le dan uso lucrativo, ejemplo: un predicador muy usado por Dios, pero que solo predica en lugares específicos  teatros, museos etc. "donde solo pueden llegar algunos dejando a muchos sin la bendición que Dios puso en él para que se beneficien todos los demás".
Los carismas en ocasiones son motivos de celo en las comunidades, puesto que quienes no lo poseen desearían tenerlos, es algo común en los movimientos de la iglesia y el mundo secular puesto que estamos en la carne como refiere San Pablo, pero debemos tener pendiente que la vida de fe y los carismas van de la mano, que una persona que no cultiva su carisma o sus carismas no puede mantener su fe, por tal motivo, oremos por aquellos que tienen carismas extraordinarios para que lo sigan poniendo al servicio de la iglesia y de la comunidad y a la vez por aquellos que no lo tienen para que pidan al dueño de la vid estando seguros de que el les dará.

Los carismas son como la vida, el único que la da es Dios...

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